Publicado | por Mariana Lopez

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A veces quisiéramos desaparecer a la suegra con una varita mágica, pero más vale maña que fuerza. No es misión imposible lidiar con ella, descubre cómo hacerlo sin morir en el intento.

Tal vez te haya tocado tener una suegra que es sinónimo de amor, paz y dulzura, aquella que cuida de tus hijos en todo momento y es tal cual una segunda madre para ellos (y un ángel para ti). Sin embargo, puede que tu historia sea similar a la de un cuento de terror. Uno donde la madre de tu pareja se entromete en todas y cada una de tus decisiones: qué comen tus hijos, cómo los educas, cómo decoras tu casa, qué ropa o juguetes les compras.

Si tu caso es el segundo, te entendemos. Muchas hemos estado ahí y no es fácil lidiar con una persona con una visión de la vida tan distinta a la tuya. No puedes deslindarte porque es la madre de tu pareja; es difícil ser brutalmente honesta porque afectaría una relación familiar importante. Sin embargo, tampoco puedes dejar de lado tus decisiones y la forma en la que crías a tus hijos, ¿no es así?

Parte de lo que distingue a una mujer inteligente es saber lidiar emocionalmente con situaciones adversas. Pero si aún con toda tu actitud zen e inteligencia emocional hay veces en las cuales simplemente no sabes cómo tratar con tu suegra, aquí te damos algunos consejos.

Habla con tu pareja

Es necesario hacer un tiempo para hablar con tu pareja sobre lo que te molesta de su madre. Aquí es vital que se trate en un momento tranquilo, dejar claro que esa charla es para buscar soluciones y mejorar la relación. El objetivo siempre es llevar una vida en paz y agradable.

Hay veces en que las mujeres soportamos todo y nos quejamos con cualquiera menos con los principales involucrados. Si tu pareja no se entera de que algo anda mal, es difícil que te entienda. Al saber de tus angustias, es muy probable que empatice contigo, hable con su madre sobre dichos conflictos y se aclaren malentendidos.

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Fija límites

Una vez que hayas hablado con tu pareja sobre lo que te incomoda de tu suegra, es preciso poner límites, llegar a acuerdos. Por ejemplo, ella puede pasar tiempo a solas con los niños e incluso salir de paseo, pero tiene prohibido cortarles el pelo, perforarles las orejas para aretes (en el caso de las niñas que no tienen) darles comida que tú no autorices y comprarles regalos que no hayan acordado. Todo esto con un fin de respeto y de mantener esa línea de educación que ustedes, sus padres, han marcado.

De acuerdo con la sicóloga Silvia Russek, “los límites deben de ser claros, establecidos por la pareja, pero sin que sean exagerados” 

Cede cuando sea necesario

Es muy probable que tu pareja o tu suegra no acepten ciertas decisiones tuyas. Y sí, nosotras tampoco tenemos siempre la razón absoluta, la mejor repuesta o el método exacto. Tomarnos dos minutos para pensar qué tan importante es exigir que se cumpla nuestra voluntad o ceder a lo que dice la suegra puede ayudar bastante a una mejor relación. ¿Le dio unas galletas justo antes de la cena y ahora el niño no quiere comer? Puedes decirle que no está mal que le dé galletas, pero que por favor lo haga a media tarde o después de comer. El secreto es buscar mejores respuestas, unas más conciliadoras, antes de soltar un “no”.

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Ponte en los zapatos de tu suegra

Si a la vida de tu hijo llegara una mujer que de pronto fuera su ser más amado, que tomara decisiones sobre su vida (como lo hacías tú antes), en la que invirtiera casi todo su tiempo y dinero y a la que protegiera más que a nadie… ¿no te darían un poco de celos? Empatizar o ponerse en el lugar del otro es la clave para entender cómo ve la vida esa otra persona. Vete a futuro. A tu hijo o hija en matrimonio con alguien que no es de tu total agrado y con quien debes relacionarte porque es quien les hace feliz. ¿Te gustaría que esa persona te tratara mal, que no aceptara tus consejos y que te alejara de tu familia? Puesto así, es probable que veas el panorama diferente y puedas abrazar a tu suegra con cariño, sintiendo que tal vez esa persona puedas ser tú en el futuro.

Habla de lo que te gusta y lo que no

Decir lo que no te gusta y lo que sí te agrada es importante en la relación con tu suegra. Debes dejar en claro las cosas que no te parecen (de la mejor forma posible) para llevar la fiesta en paz y ejercer un respeto. También se vale hacer halagos, decir que algo te gustó y te gustaría que se repitiera. Cuando las relaciones se llenan solo de comentarios negativos, se vuelven tóxicas e insoportables.

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Concéntrate en lo bueno

Ninguna persona es perfecta y puede que tu suegra sea la menos para ti. Busquemos unos lentes de realidad alterna y veamos lo mejor de esta persona. ¿Ama a tus hijos y los puede cuidar como nadie? ¿Es alguien en quien puedes confiar? ¿Puede sacarte de un apuro cuando lo necesites? ¿Sabe hacer esas galletas que fascinan a tus hijos? ¿Tiene la paciencia para jugar horas con ellos? ¿Le puedes aprender algo nuevo y útil? Tal vez todos esos superpoderes sean más importantes en comparación con que te critique porque hay polvo en la casa o que llegue un domingo en la noche sin avisar. ¿No crees?

Las suegras no se eligen, van con ese paquete llamado pareja, la elección de odiarla o llevar una relación cordial y hasta amorosa la podemos tomar nosotras. Tal vez con estos consejos puedas lograrlo y mejorar no solo la relación con tu suegra sino la calidad de tu vida familiar.

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